Nuestro Carisma

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Los Religiosos Terciarios Capuchinos, fundados por el Obispo Capuchino Fray Luis Amigó y Ferrer, Apóstol de la Juventud, nos envía a trabajar con solicitud y desvelo en la educación de la niñez y la juventud.

Somos una Comunidad de hermanos, inculturados en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo quienes trabajamos desde Dios, para hacer posible las palabras de Fray Luis Amigó: “Cada Joven que se educa, es una generación que se salva”, “Id en pos de la oveja descarriada y llevadla al aprisco del Buen Pastor”.

Fray Luis Amigó y Ferrer

Fundador de los Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores

 

 

COMUNIDAD INSTITUTO TÉCNICO INDUSTRIAL FRAY LUIS AMIGÓ

Los religiosos que están actualmente en la Institución, entregan su vida con alegría, responsabilidad y generosidad. Como personas consagradas siguen al Señor Jesús con la impronta del carisma Amigoniano. Con la actitud del Buen Pastor construyen el Reino de Dios en la comunidad amigoniana de Palmira.

Pbro. Fray Ángel Gilberto Rubio Guerrero TC.

Fray Esteban de Jesús González Yepes TC.

Fray Rafael Antonio García Tovar TC.

 

  •  Nacimiento y Sacramentos

    Nació el 17 de octubre de 1854 en Masamagrell (Valencia – España). Su nombre de Pila era José María. Fue el cuarto de siete hijos. Sus padres fueron Gaspar Amigó y Chulvi, abogado y Genoveva Ferrer y Dolset, ama de casa. Su nacimiento fue todo un milagro, pues aquel año el pueblo era azotado por la epidemia del cólera, razón por la cual muchos niños no llegaban a ver la luz. Debido a este acontecimiento, fue bautizado al día siguiente, el 18 de octubre. Fue colocado bajo la protección del Patriarca San José y la Santísima Virgen María; de allí la razón de su nombre. Realizó su Confirmación el 18 de noviembre de 1857 y su Primera Comunión el 13 de mayo de 1866.

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  •  Niñez y Juventud

    Su niñez y juventud transcurrieron en la Ciudad del Turia, donde inicia los estudios eclesiásticos, como alumno externo del Seminario Conciliar. Con sus amigos acude como voluntariado a diversos hospitales y familias necesitadas. Estaba afiliado a diversas asociaciones católicas que promovían el trabajo apostólico con los marginados. Desde muy joven fue devoto de Santa Rita de Casia, por ello su  mejor amigo, José Guzmán Guallar, quien era escultor, le regala una imagen de la santa. Desde siempre el joven José María mostró preferencia por el apostolado entre los encarcelados.

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  • Ingreso en la Orden Capuchina

    Sintiendo la llamada del Señor, y después de divagar entre los Cartujos y Jesuitas, abandona España y se dirige con su amigo Manuel Tomás a un convento capuchino situado en la ciudad de Bayona – Francia; en España no habían religiosos tras la Orden de Exclaustración Eclesiástica. Su identificación con el carisma franciscano fue plena. En Bayona, el 12 de abril de 1874, viste el hábito franciscano con el nombre de Fray Luis de Masamagrell. Tres años más tarde, a punto de finalizar los estudios eclesiásticos, Fray Luis forma parte de la expedición capuchina encargada de fundar un convento en Antequera. Eran los primeros religiosos que regresaban oficialmente a España tras 40 años de exclaustración.

  • Opción por los jóvenes marginados

    En 1879 recibe el trasladado al convento de Montehano (Santander, España) y el 29 de marzo de 1879, recibe la ordenación sacerdotal. Su apostolado lo desarrolla ejerciendo su ministerio principalmente en el cercano penal de El Dueso, donde le impactó particularmente que hubiera jóvenes en la cárcel en tan malas condiciones. Fue posiblemente este impacto el que marcaría en adelante su preocupación apostólica, llegando a convertirse con el tiempo, y a través, principalmente, de la obra de sus congregaciones, en un verdadero apóstol de la juventud extraviada. De igual manera trabaja por la formación integral de los jóvenes que viven en pueblos cercanos a su convento, creando movimientos juveniles en donde mezcla lo religioso, lo cultural y lo lúdico.

  • Fundador

    De regreso a su tierra natal en 1881, el Padre Luis Amigó es encargado por sus superiores de promover por la región valenciana la Tercera Orden Franciscana Seglar. De este trabajo apostólico con los seglares, junto con las problemáticas sociales de la época e inspiración del Espíritu Santo, surgen sus dos fundaciones religiosas:

    El 11 de mayo de 1885, funda la Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia.

    El 12 de abril de 1889, la de Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores.

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  • Obispo

    Entre 1889 a 1913, fue el guardián del convento capuchino de la Magdalena, en Massamagrell (Valencia). Tras unos años aún de ministerio pastoral en su Orden, durante los que ejerció, entre otros, el servicio de Superior Provincial, el Padre Luis es nombrado, Obispo titular de Tagaste y Administrador Apostólico de Solsona, el 18 de abril de 1907. Monseñor Amigó permaneció en Solsona hasta que, el 18 de julio de 1913, es preconizado Obispo de Segorbe (Castellón). En ambas diócesis su ministerio estuvo marcado por el espíritu de entrega y servicio que él mismo quiso simbolizar en el lema que escogió para su escudo.
  • Fallecimiento

    El 1 de octubre de 1934, a las puertas de los ochenta años, el Padre Luis Amigó falleció en Godella (Valencia) en la Casa-madre de los Terciarios Capuchinos, rodeado de sus hijos, Terciarias y Terciarios Capuchinos, siendo inhumado tres días después en Masamagrell, en la Casa de las Terciarias Capuchinas. Desde entonces sus restos son visitados frecuentemente por todos aquellos que seguimos sus pasos: Zagales, Cooperadores y, los religiosos y religiosas.

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  • Proceso de Beatificación y Canonización

    En el año 1950, se abre en Valencia el proceso diocesano de su causa de beatificación y canonización. Entre 1979 a 1982 se desarrolló el proceso apostólico. El 13 de junio de 1992 se firma en Roma, en presencia del Papa Juan Pablo II, el decreto por el que se reconoce que vivió en grado heróico las virtudes cristianas y se le declara Venerable. También un grupo de amigonianos de la Guerra Civil Española de 1936 fueron declarados mártires por el Papa Juan Pablo II.
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  • La Virgen María es la primera colaboradora de la obra de Cristo, que vino a “buscar lo que estaba perdido”. Es el mejor modelo del amor maternal que debe animar a quienes, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres. Por ello el Padre Luís Amigó la lega como Madre a los amigonianos bajo la advocación de La Virgen de los Dolores. Junto a nuestra Madre, la Virgen de los Dolores, aprendemos también el amor sacrificado y encarnado. Su presencia en nuestra vida es fuente de generosidad y de la misericordia, de la fortaleza y de la ternura que siempre requiere nuestra misión. El amor maternal de María, de pie junto a la cruz, inspira y estimula nuestra dedicación como fieles ejecutores a favor de los jóvenes de la herencia y voluntad de Jesús:

    “Ahí tienes a tú Hijo, ahí tienes a tu Madre “.

    (Espiritualidad Amigoniana, 147)

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  • Año 1.928

    Llegán a Colombia los primeros Terciarios Capuchinos, se establecieron inicialmente en Bogotá en el Colegio San Antonio de Padua, posteriormente se fue haciendo un apostolado lo que conllevo a que entraran a la comunidad muchos religiosos colombianos y se extendiera la comunidad por todo el país.
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  • 12 de abril de 1.874

    No Habían pasado aún quince días de su llegada al Convento de Bayona, cuando, el 12 de abril de 1.874, José María Amigó y Ferrer viste el hábito capuchino y cambia su nombre de pila por el de Fray Luis de Masamagrell. daba asi inicio al noviciado.

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  • Feliz y rápido paso ese año en el que maduró más plenamente su vocación. Al principio sentía aún fuertemente la llamada a la orden religiosa Cartuja, pero en la medida que fue descubriendo la personalidad espiritual de San Francisco de Asís, ese pensamiento fue desapareciendo.
  • Francisco, el poeta de la creación, el hombre que encontró a Dios al besar al leproso, le fascinó. Descubrió en él al hombre compasivo que lloraba con las penas de sus hermanos y gozaba con sus alegrías. Al apóstol misericordioso que buscaba con preferencia a los más pobres y necesitados, para conducirles con ternura a Dios. Y la Misionero infatigable que supo salir de su tierra para anunciar a Cristo a todos los hombres. Las palabras del Evangelio: “cada vez que hicisteis esto con alguno de mis hermanos pequeños, lo hicisteis a mí”, hechas vida y poesía en Francisco, animaron la maduración espiritual de Fray Luís de Masamagrell.

    Y, desde entonces, también él quiso hacer su vida un canto a Dios, buscando y acogiendo con ternura a los jóvenes extraviados, nuevos leprosos de una sociedad que los marginaba.

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  • Al finalizar el noviciado, el padre maestro, que le había tomado grande afecto por su integridad de vida y espíritu religioso, quiso retenerlo a su lado como ayudante, pero los superiores dispusieron que pasara con el resto de sus compañeros al coristado y se dedicara plenamente a proseguir los estudios teológicos que había iniciado en Valencia, España. la decisión de los superiores, aunque dolorosa, la recibió Fray Luís con animo amplio y alegre, pues vio reflejada en ella la voluntad de Dios, eje central de toda su vida espiritual.

  • Y gozoso estaba, inmerso en los estudios y en la vida propia de aquella joven fraternidad, cuando un día recibió la inesperada visita del Padre Ambrosio de Benaguacil, antiguo conocido suyo, que vivía exclaustrado desde 1.835. Este capuchino, de ánimo batallador e ideas carlistas, había reunido en el Santuario de Nuestra Señora de Montiel, situado en el pueblo de natal, un grupo de piadosas mujeres que se preocupaban de atender el culto de aquel centro mariano y, aunque no eran propiamente religiosas llevaban una verdadera vida conventual.

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  • Gracias a la favorable intervención de Fray Luis de Masamagrell, el Padre Ambrosio fue admitido de nuevo en la Orden Capuchina. Y fue tal el afecto de agradecimiento que este padre guardaba hacia el joven estudiante, que un día le dijo emocionado: “Chiquet, tu te encargarás de les meues monchetes” (joven, tu te encargarás de mis monjitas). Estas Palabras, mitad testamento y mitad profesia, se hicieron realidad en la vida de Fray Luís al fundar la Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia.

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